A diferencia de otras variedades más cotidianas, el pimiento de Espelette, típico del País Vasco francés, es muy apreciado por los grandes gourmets. Tiene un sabor único y un color rojo brillante. Aprende cómo se conserva y cómo utilizarlo.

El pimiento de Espelette, producto culinario y decorativo

Si vas de camping en el País Vasco francés, te darás cuenta que desde agosto hasta finales de noviembre las casas típicas de la zona se decoran con guirnaldas de pimientos de Espelette puestos a secar. Es la mejor publicidad para esta variedad de pimiento que solo se produce aquí.

Antiguamente, además cumplían una función celebratoria ya que se colgaban de las paredes de las casas para celebrar la cosecha, pero ahora se cuelgan en rejillas dentro de invernaderos. Gracias a estas formas de secado, pierden poco a poco el agua y conservan todos sus aromas. Otra forma de secarlo es al horno para luego machacarlo y hacer pimentón o bien dejarlo como quede.

Por supuesto, puedes consumir estos pimientos frescos pero entonces no tienen la denominación de origen protegida (AOP por sus siglas en francés) que les caracteriza, ya que cada etapa de secado concentra su sabor. Es la única especia francesa que tiene una AOP y es muy apreciada por los mejores chefs por sus toques agridulces que producen una sensación de calor.
 

Origenes y especificaciones del pimiento de Espelette

Como todos los pimientos, es originario de América. Originariamente se plantaba de México a Brasil y no llegó a Europa hasta el siglo XVII, momento en el cual se empezó a cultivar en Espelette. Se adaptó al clima local que se parecía al de su región de origen y se extendió por todo el País Vasco. Gracias al microclima que hay entre mar y montaña, las temperaturas son suaves en verano, llueve a menudo y el relieve reduce la brisa. Estas condiciones y siglos de selección natural han producido la variedad que ahora conocemos como Pimiento de Espelette y su pimentón AOP.

La producción del pimiento de Espelette es muy respetuosa con el medio ambiente ya que no requieren mucha agua y, por lo tanto, tampoco hace falta regarlos. Son fáciles de cultivar y muy agradecidos.

Con el pimentón que sale de estos pimientos se puede hacer una gran variedad de platos, ya sean cremas, carnes, verduras o pescados. Incluso hay quien se atreve a mezclarlo con chocolate.

El pimiento de Espelette es actualmente algo más que una especia. Representa una cultura, un compromiso con el medio ambiente y una historia que se muestra con orgullo en las fachadas de las casas.